Ceres Pérez

Consultora | Especialista en Pensiones

¿Has escuchado eso de que “la vida es lo que ocurre mientras estás haciendo planes”? Pues bueno, eso me pasó a mí y un cambio de 180° me llevó a ser parte de “El Futuro es Femenino: Finanzas para Mujeres”.

Soy zacatecana, la mayor de tres hermanos (ambos varones) y tuve la bendición de nacer en un hogar amoroso, con unos padres maravillosos que siempre han creído en mí y me han concedido la libertad de ser lo que yo he querido ser (justo como Barbie). Desde niña he sido muy curiosa y apasionada de la naturaleza por lo que me terminé convirtiendo en Ingeniera Ambiental.

 

Primer cambio en el plan


Dentro de las cosas que aprendí como estudiante universitaria es el concepto de “sustentabilidad” que implica desarrollarnos sí, pero sin comprometer los recursos de generaciones futuras; y desde ese punto, la visión de largo plazo se volvió parte de mí. En ese momento, me parecía que el camino más lógico y a largo plazo a seguir era el del posgrado y me volví especialista en suelos: hice mi maestría en la UNAM; entré al doctorado; fui de intercambio a Francia; regresé fascinada, lista para la siguiente estancia y decidida a terminar mi doctorado antes de los 30 años y volverme una gran investigadora… Y una pandemia cambió al mundo.

Segundo cambio en el plan

Como a tantos otros estudiantes, se volvió imposible tener acceso a los laboratorios y tuve que volver a casa de mis papás, en Zacatecas. Tras un par de meses, mi abuelita falleció (no por el virus) y como estábamos en “semáforo verde”, nos permitieron velarla en su pueblo de origen, pero después ya no pudimos salir de ahí y pasamos una larga temporada en casa de mi abuelita; gracias a ello, sus catorce nietos nos volvimos más cercanos… y a mí me llevó a preguntarme si mi camino estaba realmente fuera de mi hogar.

Conseguí permiso para volver al laboratorio unos cuantos meses (aunque con horario limitado) a concluir mis experimentos, con la intención de terminar lo más pronto posible, para poder volver a casa con mi familia y escribir desde ahí… y sí que volví con mis papás, pero no como yo esperaba: terminando mi penúltimo semestre del doctorado, recibí una llamada de mi hermano diciéndome que mi mamá tenía algo en el corazón y que se encontraba delicada; inmediatamente me fui a la central de autobuses y tras ocho (angustiantes) horas de viaje estaba en casa.

El gran cambio en el plan

Fueron unos meses difíciles, renuncié al último semestre de beca y pedí una baja del doctorado, pues la salud de mi mamá era fluctuante y yo no podía (ni quería) dedicarme a nada que no fuera  ella. Requerimos hacer uso de mi tarjeta de crédito para comprar un concentrador de oxígeno (afortunadamente, mis ahorros permitieron que la deuda no se fuera al cielo); estuvo hospitalizada poco más de una semana y tras dieciocho años peleando contra el lupus, en octubre de 2021 su cuerpo no pudo más y tuvimos que dejarla volar (siguiendo el ejemplo que ella nos dio toda la vida).


Una gran amiga (entonces de mi mamá, pero ahora también mía) me dio el consejo que me permitió seguir adelante a pesar del dolor: “Hija, lo importante es dar un paso adelante del otro”. Siguiendo este consejo llegamos a diciembre y mis hermanos y yo recibimos el pago del seguro de vida que tenía mi mamá.

El Futuro es Femenino: Finanzas para Mujeres

 

Recuerdo que mi pensamiento fue “esto es lo que queda de los años y años que mi mamá se dedicó a trabajar para darnos lo mejor y no lo quiero malgastar”. Y buscando en que invertirlo, encontré un post de Ari Ávila invitándonos a un bootcamp financiero gratuito de “El Futuro es Femenino: Finanzas para Mujeres”; decidí que no tenía nada que perder y me registré.

Bastó escuchar un webinar para decidir que estaba en el lugar correcto; porque una de las más importantes lecciones que aprendí de mi mamá es que “el amor es libertad”: libertad de dejar volar a quien quiere volar, libertad de dejar elegir y ser responsable con las consecuencias de nuestras decisiones; y, en consecuencia, mi libertad de elegir es mi tesoro más valioso. Agendé una sesión con Ari y entendí que lo que mi mamá me heredó no era “simplemente” dinero, sino mi oportunidad de construirme un gran futuro… y la libertad de decidir qué hacer con las alas que me dejó. Empecé a construir mis pilares financieros; me convertí en clienta; seguí tomando webinars gratuitos hasta que Finanzas para Mujeres se volvió parte de mí, porque su compromiso de empoderar a las mexicanas en sus finanzas es congruente con la lección de mi mamá sobre la libertad.

Tan me llegaron al corazón, que me visualicé estando “del otro lado de la pantalla” … y finalmente pasó: en mayo de 2022 recibí la llamada que cambió mi vida para bien, invitándome a ser parte de este Movimiento (así, con mayúscula), que, para mí, es la otra familia que me mandó mi mamá. Tras más de año y medio siendo parte de este Movimiento, he aprendido que todos nuestros proyectos son proyectos financieros (porque todos requieren dinero para lograrlos), y puedo asegurarte que el método de la “Agencia Empresarial Femenina” de Ana Ibarra permite construir unas finanzas sanas, seguras y sostenibles que te ayuden a lograrlos. Mi compromiso es con la libertad: apoyarte a construir tú libertad financiera, que te permita elegir la vida que quieres y no quedarte con la que “te tocó”.

Mi mamá tenía una frase: “A nosotros siempre nos va bien”; la hemos hecho parte de nuestro equipo y te la comparto a ti también. La libertad financiera es posible y parte de unas finanzas sanas, seguras y sostenibles. Tú también vas a lograrla, no vas sola, vas con nosotras.