Transiciones en la vida

Existen momentos en que tu crecimiento personal, el aprendizaje o una crisis hacen que cambie la vida, pues eso es la vida, no es estática y tiene muchas formas, colores, momentos.

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Existen momentos en que tu crecimiento personal, el aprendizaje o una crisis hacen que cambie la vida, pues eso es la vida, no es estática y tiene muchas formas, colores, momentos.

Hoy quiero hablarte de uno de mis momentos de transición en la vida y que espero que al leer estas líneas te ayuden a estar preparada ante este tipo de situaciones, estos cambios que si o si, siempre tienen implicaciones financieras, en las que hay que tomar decisiones, definir nuevos objetivos y moverse de una forma positiva para tu vida. Ya que se sabe que, las finanzas van relacionadas con las emociones y a veces nuestros momentos de mayor fragilidad nos nublan los objetivos y metas a más largo plazo. 

Estudiando el doctorado entré en una crisis por cuestiones académicas que me estaban llevando al borde de crisis de nervios, llegué a mi punto de quiebre, necesitaba una salida pues afectaba ya mi vida personal, porque no veía fin, ni veía soluciones. Me sentía atrapada.

Así que, después de muchas cosas que prefiero no mencionar, decidí ir a terapia psicológica. Necesitaba un respiro, ayuda, alguien que en ese momento me dijera cómo gestionar todo ese mar de pensamientos, sentimientos y sensaciones que sentía. Como mamá era necesario.

Así que, así conocí a mi primer terapeuta ella me ayudó a salir momentáneamente de la crisis, pero, pandemia, todo se veía mal pues comencé a descubrir que no sólo eran las decisiones y relaciones de mi trabajo las que ponían un caos en mi cabeza, sino que migraban más allá, trastocando toda mi persona. 

La terapia me ayudó a ver que era mi persona la que necesitaba buscar más dentro de mi y ver ¿por qué?, ¿cómo?, ¿cuándo? había empezado a llevar la vida que ahora me tenía al punto de un colapso. 

A la par debía seguir trabajando, tomar decisiones sobre mi doctorado, sobre mi vida y no detenerme ahí, pues la vida continuaba más allá de todo lo que me ahogaba. Financieramente no tenía salida, no estaba mal, pues siempre fui administrada, no tenía deudas, pero no tenía ahorro.

Me di cuenta que la relación que llevaba desde hace 16 años tenía muchas cosas guardadas en los acuerdos no dichos, en los límites trastocados y en los cambios de perspectiva y de ideas que se moldean cuando tienes una libertad de búsqueda de pensamiento. 

Fue así que decidí dar fin a una etapa de mi vida, el matrimonio. Acompañada de mi nueva terapeuta, que siempre agradeceré a la vida por su aparición, algunos podcast, libros y mucha información, me di a la tarea de amarme, amarme por primera vez como nunca. Amarme primero, ponerme esa mascarilla de oxígeno y respirar por primera vez. Porque aunque amaba inmensamente a muchas personas, mis propias heridas me habían hecho mucho daño. 

Si has llegado hasta aquí y te sientes un poco identificada en algo, dejame decirte que tiene solución, ¿cómo? con tiempo, con paciencia, con amor, con toma de decisiones y sin parar de avanzar. Llevar a la acción lo que hoy me tiene aquí escribiendo este blog en una nueva casa rentada por mi y amueblada con mis recursos fue el amor propio, si, el amor propio que me hizo identificar que este no solo es un cuidado personal de la piel, cabello, uñas, una vida fitness y una alimentación balanceada o sueño de 8 horas, sino un amor propio también desde las finanzas. 

Afortunadamente para mi, no solo me empecé a rodear de personas que me apoyaran en los aspectos de mi vida académica, profesional y familiar, sino que también, por azares de las causas encontré a mis consultoras financieras, que me escucharon, me abrazaron, me apoyaron e impulsaron. Primero, en no tomar decisiones apresuradas, adelantadas o que me mataran financieramente como, comprando una casa impagable, un plan para el retiro que no podía pagar o seguros que anhelaba para sentirme protegida. 

Todo era cuestión de tiempo, ir peldaño a peldaño solucionando diferentes aspectos de mi vida, trabajando para lograrlos y sobre todo con ahorro, planificación y estructura. Poco a poco fui caminando, aprendiendo de los pilares financieros, de cómo estructurar mis gastos pero sobre todo, cómo estructurar mi ahorro que me permitiera llegar a la culminación de este paso, para entrar al siguiente capítulo de mi vida. 

Así que, aunque es claro que no funcionan para todas las personas igual y que puedes tener algunos ya hechos o sentir que no puedes, si te encuentras en un momento de crisis mi recomendación es la siguiente, 

  1. Buscar ayuda con profesionales, psicóloga, abogada y consultora financiera. Porque algo es cierto, la información es poder y el miedo nos carcome por la incertidumbre de no saber.
  2. Tomar el tiempo que sea necesario, ser paciente sin dejar de avanzar
  3. Tomar acción, en la parte financiera esquematiza tus ingresos, etiqueta, planea y lleva control de gastos.
  4. Abrir un instrumento de ahorro y cuando estés lista de inversión.
  5. Diversifica tus ingresos y eso te permitirá diversificar posteriormente tus inversiones.
  6. Ten un círculo de apoyo, de real apoyo y no de ayuda.
  7. Confía y cree en ti.

Gracias por leerme.

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